Supermercados chinos: confirman altísimo nivel de empleo en negro

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En una primera evaluación de los operativos en supermercados de origen chino que el Ministerio de Trabajo provincial viene realizando junto a la Asociación Empleados de Comercio desde hace dos meses, el titular de la cartera laboral, Julio Genesini, finalmente confirmó que siete de cada diez empleados de esos locales están en negro. La altísima cifra representa más del doble del empleo no registrado a nivel general que en su última medición llegaba al 33 por ciento en el Gran Rosario. A partir de esas inspecciones, que generaron multas de entre 13 y 14 mil pesos por cada trabajador informal, 58 asalariados fueron regularizados. Ahora, anticipó Genesini, Trabajo monitoreará esas situaciones con la Afip para evitar algo que no es raro que ocurra: que a los mismos empleados a quienes se da da el alta luego sus empleadores les vuelvan a dar la baja. Y los operativos continuarán sobre el resto de autoservicios con titulares orientales que hay en la ciudad, unos cien.
i bien todo el proceso está básicamente orientado a “blanquear” trabajadores que se encuentran en situación de informalidad, en las visitas a los supermercados con dueños de origen asiático (porque en rigor no sólo son “chinos”) también aparecieron otros incumplimientos, por ejemplo ligados a horarios, condiciones de higiene y seguridad, y pagos por fuera de convenio.

Según contó un integrante de la comisión directiva de los mercantiles, Diego Virgili, quien participó de los operativos, el sector de trabajadores de autoservicios chinos es el más “desprotegido” de todos (ver recuadro).

Aun así, las denuncias empezaron a llegar al sindicato y también a Trabajo. La situación convenció a funcionarios y dirigentes gremiales de sumar esfuerzos en procedimientos “focalizados” en tándem.

Genesini precisó números: sobre unos cien supermercados de origen oriental que funcionan en todos los distritos de Rosario, ya se supervisaron 67. En ellos, dijo, se “relevaron 163 trabajadores, de los cuales 113, o sea el 70 por ciento, se encontraban en situación de informalidad”. Concretamente, más del doble del último 33 por ciento estimado para el aglomerado en términos globales.

La respuesta oficial a esas situaciones consistió en intimar a los propietarios para adaptarse a la normativa vigente en los plazos legales y aplicar sanciones. Por cada trabajador en negro, entre 13 y 14 mil pesos. Una vez concretadas las audiencias de verificación y el trámite sumarial, 58 de esos 113 empleados (52 por ciento) quedaron en blanco.

—Teniendo en cuenta que 163 empleados para 67 supermercados parecen demasiado pocos, ¿se pueden haber “esfumado” algunos trabajadores al momento de la inspección para evitar multas?

—Es posible, no podemos descartarlo, pero también es cierto que muchas veces los titulares de los locales son familias y todos trabajan allí.

A partir de la regularización de los trabajadores, el ministerio prometió intercambiar información con la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) para evitar una práctica que suele detectarse: que los titulares formalicen la situación de sus empleados apenas se produce la inspección y luego les den nuevamente de baja.

Obstrucción

Y en cuanto a la reacción de los comerciantes con que se toparon las inspecciones, Genesini reveló que apenas en un caso se intentó “obstruir el ingreso”.

Virgili aseguró que cumplirán con la meta de llegar a los cien supermercados chinos de la ciudad, ya que a pesar de que hace cinco años vienen monitoreando la situación del empleo informal, en el último año “crecieron a la vez las denuncias y las irregularidades”.

Por eso decidieron sumarse a los operativos con Trabajo para “ponderar objetivamente lo que estaba ocurriendo”. Durante los controles, coincidió el gremialista con el ministro, también se detectaron problemas con “condiciones de higiene y seguridad”. Para graficarlos, Virgili contó casos de “cajeras sin sillas, sentadas sobre cajones de cerveza”, y ausencia de botiquines y de elementos de seguridad para determinados trabajos, como botas y fajas.

El titular del gremio, Juan Gómez, celebró las actuaciones. Se pone “sobre la mesa la realidad de un sector importante del supermercadismo local”, afirmó, pare reafirmar el objetivo de “terminar con el maltrato en distintos lugares de trabajo”.

En calle San Luis

Desde el gremio de los mercantiles, Diego Virgili aseguró que en los comercios de calle San Luis aparece con frecuencia otro problema de informalidad en el empleo: los empleados están anotados en blanco por 4 horas, pero en realidad trabajan 8 o más. Y ese subregistro, dijo, es “difícil de demostrar”. Por otro lado, la cartera laboral de la provincia realizó en Rosario durante mayo pasado 1.273 inspecciones, lo que representa un 32 por ciento más que en el mismo mes del 2016. El subsecretario de Fiscalización del Trabajo, Fernando Muruaga, dijo que esto “ratifica el compromiso del gobierno en la promoción del trabajo decente”.

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