SOCIEDAD

A Eugenio Zitelli le llegó la justicia terrenal

El ex capellán de la Policía de Rosario será el primer miembro de la Iglesia procesado por delitos de lesa humanidad que será sometido a juicio oral en la provincia. Fue integrante activo de la patota de Feced en el Servicio de Informaciones y justificó la tortura como método de obtención de información.

El ex capellán de la Policía de Rosario será el primer miembro de la Iglesia procesado por delitos de lesa humanidad que será sometido a juicio oral en la provincia. Fue integrante activo de la patota de Feced en el Servicio de Informaciones y justificó la tortura como método de obtención de información.   

zitelli en tribunales 4- foto umano

Por Carina Toso

@carinatoso

– Padre, acá además de gente torturada llega gente violada y no importa la edad. Mi suegra de 54 años fue violada y también chicas de 16 años.

– Un momento, la tortura es aceptable porque estamos en guerra y es una forma de obtener información, pero las violaciones habíamos acordado que no porque están en contra de la moral ¿Usted me autoriza a decírselo al Arzobispo?

– Se lo exijo.  

Este fue el diálogo entre María Inés Luchetti de Bettanin, mientras estaba detenida en plena dictadura cívico militar en el Servicio de Informaciones (SI) de Dorrego y San Lorenzo, con Eugenio Zitelli, capellán de la Policía de Rosario, ocasión en la que era miembro activo de la patota del represor Carlos Feced.

María Inés fue secuestrada en enero de 1977 y, como muchas otras detenidas, había pedido un confesor para poder canalizar a través de la fe y la religión el duro momento que estaba viviendo. Desde 1984 viene denunciando el accionar del ex capellán en este Centro Clandestino de Detención (CCD) y su colaboración con las fuerzas represivas. Bettanin hoy es parte querellante en la causa donde Zitelli está procesado por asociación ilícita y privación ilegítima de la libertad, mediando violencia y amenazas, por 14 víctimas.

A mediados de agosto de este año la Justicia federal tomó la decisión de llevar a juicio oral a Zitelli, junto a una decena de otros imputados, en lo que se conoce como la Causa Feced III. Este proceso estará a cargo del Tribunal Oral Federal N°2  de Rosario. Así, “El Gringo”, como se lo llamaba en los años de plomo, se convierte en el primer miembro de la Iglesia Católica que llega a juicio por delitos de lesa humanidad en la provincia, y el segundo en el país. El primero fue Christian Federico Von Wernich, quien fuera capellán de la Policía de Buenos Aires, condenado en 2007 a reclusión perpetua por 34 casos de privación ilegal de la libertad, 31 por tortura y siete por homicidios calificados.

 

EL CURA DE FECED

Entre los personajes más nefastos de aquellos tiempos de terror en la ciudad de Rosario y en la provincia se encuentra este sacerdote: Eugenio Segundo Zitelli, capellán de la Servicio de Informaciones y de la Alcaidía de la Jefatura

de Policía de Rosario desde agosto de 1968 hasta diciembre de 1977, cuando fue ascendido al cargo de oficial principal y trasladado a la Unidad Regional IV de la provincia de Santa Fe.

Durante su paso por el Servicio de Informaciones, –también hay testigos que afirman que visitaba la cárcel de Coronda y el Batallón 121–, Zitelli fue identificado por varios detenidos a quienes confesaba, les llevaba estampitas e intentaba bautizar a sus hijos nacidos en cautiverio, aunque les había negado la comunión. Entre estos testimonios ofrecidos en distintas causas figuran, además del de Bettanin, el de la abogada Olga Cabrera Hansen, secuestrada el 9 de noviembre de 1976 y detenida en el SI hasta diciembre de ese año y el del fallecido sacerdote tercermundista Santiago MC Guire, a los que se suman las declaraciones de Herminia Acevedo de Fernández, Blanca Cuenca de Moyano y Liliana Feilliut, entre otras.

 

MÁS DE 15 AÑOS DE LUCHA

“Si hay un límite difícil de flanquear son las responsabilidades que exceden los uniformes. Por lo que sabemos, como supimos siempre, las pruebas existen y esto lo demuestra la elevación a juicio oral de los casos por los que Zitelli está procesado”, expresó la abogada Gabriela Durruty, quien junto a Jésica Pellegrini representa a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDG), constituida como parte querellante.

La denuncia que dio origen a esta causa fue formalmente presentada en la Justicia federal conjuntamente por la APDH, Umano y Familiares de Desaparecidos en agosto de 2013, fecha hasta la que Zitelli nunca había sido imputado.

“Este juicio es la coronación de más de 15 años de lucha. En el camino hemos perdido compañeros que hoy no pueden compartir este momento pero tenemos la fuerza de sus convicciones. Sabemos con seguridad que se va a hacer justicia. Las evidencias que se presentaron son más que suficientes para condenar a este personaje nefasto de la Iglesia”, expresó Claudia Nigro, de Umano Casilda.

Desde esta agrupación se presentó una de las pruebas más importantes para la causa: una entrevista realizada por un medio de esa localidad en 1995 en donde Zitelli aseguró que “el SI no era un centro de detención clandestino” y que “tenía una relación muy fluida con un grupo de detenidas que estaban en el subsuelo”. También dijo: “A la represión no la justifico pero me la explico”, al contrario de lo que esas presas le habían manifestado en los años 70, dijo que “no le constaba que se torturaba allí”.

El juez federal Marcelo Bailaque, quien lleva adelante la investigación de estos casos, realizó tres pedidos de indagatoria en los últimos años a los que el ex capellán se presentó pero sin realizar más declaración que la negación de todos los hechos que se le imputan. Los casos por los que se lo indagó en las dos primeras citaciones son los que se elevaron finalmente a juicio. “Recientemente se amplió la declaración indagatoria por otros hechos pero no está resuelta la situación procesal, por lo que quedarán pendientes y no se incorporarán en esta etapa”, expresó el magistrado.

 

APOYO INCONDICIONAL

Actualmente Zitelli vive en el Instituto Cristo Rey de Roldán, en libertad bajo fianza. En 2010 se había ordenado su prisión domiciliaria, que cumplió en una casa de retiro de la iglesia en Zavalla. Pero tras una presentación de su abogado, Eduardo Romera, y el pago de 50 mil pesos a su nombre, se le otorgó la excarcelación. Mientras el letrado afirma que ese dinero fue aportado “por el esfuerzo de familiares directos del padre Zitelli”, en Casilda la versión es otra: “El dinero lo ofrecieron miembros del sector empresario que todavía le brindan su apoyo”.

La sociedad de Casilda siempre se vio dividida ante el nombramiento de Zitelli como cura párroco en la iglesia local. El sector más conservador fue siempre el gran sostén y protector del cura ante las denuncias de los organismos de derechos humanos. También en Rosario y dentro de la iglesia tuvo sus defensores en todas las épocas: en 1984, monseñor Jorge López, arzobispo de Rosario desde el 1983, hizo pública una carta en la que expresó que “el presbítero Eugenio Segundo Zitelli es un digno sacerdote de esta Arquidiócesis”. También lo hizo el arzobispo Eduardo Mirás en 1999 afirmando: “No tengo absolutamente ninguna prueba de la veracidad de las denuncias”. En 2011, el párroco de la Catedral de Rosario, Raúl Giménez, pidió en una homilía rezar por su amigo “quien por estas horas está pasando momentos difíciles pues está siendo injustamente acusado de cosas que no cometió”.

En 1999, el Vaticano le dio a Zitelli el título honorífico de “monseñor” y fue la gota que rebalsó el vaso para los organismos de Derechos Humanos que organizaron un escrache en las puertas de la iglesia de San Pedro y en un documento leído en ese lugar afirmaron: “Hay otra iglesia, Zitelli, a la que vos no pertenecés, es la iglesia de los Angelelli, de los Hesayne, de los Ponce de León, de los Zaspe”. Después de este episodio, el sacerdote dejó de oficiar misas.

 

Pero un año después estaba parado en el palco oficial durante el acto del Bicentenario que se realizó en esa ciudad que siempre lo acunó. Mientras militantes de Derechos Humanos se negaban a subir y compartir ese espacio con el ex capellán de la dictadura, la Policía trataba de acallar a un grupo de maestras que le gritaban que se baje.

Hace pocas semanas Zitelli fue otra vez protagonista de debate cuando el obispo actual de Rosario, Eduardo Martín, realizó declaraciones sobre su situación y se refirió a Zitelli como “un acusado”, no reconociendo su real situación judicial. Desde la APDH expresaron: “Sus palabras evidencian una clara toma de posición en relación al rol que cumplieran la iglesia en general y el procesado Zitelli en particular”.

30D— A Zitelli las detenidas le dijeron concretamente que se estaban violando mujeres y torturando a personas…

EM— ¿Qué debería haber hecho? Eso tiene que ver con el deber ser y no tiene que tener connivencia con el pecado y con el mal. Pasa que una persona, por debilidad o por miedo, puede obrar de otra manera.

30D— ¿En el caso de que Zitelli sea condenado cuál sería la postura de la Iglesia?

EM— Yo no abro juicio sobre él. Es un hombre de más de 80 años. Hay que buscar la reconciliación y eso no elimina la Justicia sino que es un paso más.

La última vez que Zitelli estuvo en Rosario y pasó por los tribunales federales de calle Oroño, hubo miembros de organismos de derechos humanos que lo vieron entrar en el edificio del Arzobispado. Las puertas de su iglesia siguen estando abiertas para el sacerdote que en poco tiempo deberá sentarse en el banquillo junto a represores como José Rubén Lofiego, Mario Alfredo Marcote, Lucio César Nast y Ramón Ibarra.

 

Agradecimiento especial:

APDH y Museo de la Memoria