Belgrano: Excelente balance de Bienvenidos a mi Pueblo

Una fundación suiza ayuda para ir de la ciudad al campo.

En un país que de federal ostenta más una denominación que un hecho, se multiplican por doquier las historias de aquellos jóvenes que dejan el pueblo donde crecieron buscando un futuro mas promisorio en la gran ciudad. En Santa Fe; Rosario, la ciudad capital y Buenos Aires son las que siempre están en vista y mas allá del desgarro de quienes se exilian y de quienes quedan, la demografía indica que muchos poblados se encaminan a a una triste pero segura extinción.

Los pueblos se quedan sin gente. Y ante ese desafío se vio Colonia Belgrano, quien hace un año decidió invertir los roles y dar aquello que en la gran urbe cada vez cuesta mas conseguir: tierra y trabajo a cambio de habitantes. Eran 1300 cuando se convocó a jóvenes y emprendedores que buscaran un cambio de vida pero sin empezar de cero a través del programa “Bienvenidos a mi Pueblo”. “Hoy el balance es mas que positivo desde lo social, lo humano, lo económico”, asegura a este medio Cintia Jaime, una de las responsables del proyecto que se patrocina con el aval de la fundación suiza Es Vicis, con el apoyo de las ONG Vivienda Digna, Responde y Contribuir.

Si bien han sido noticia pueblos europeos que regalan tierras a cambio de ser poblados, este programa es pionero a escala mundial ya que se busca que los emprendedores logren desarrollar su negocio en el pueblo y se instalen allí de manera permanente, para lo que se prevé una asistencia directa a quienes lo deseen hasta que el proyecto se materialice.

No fue al azar que Colonia Belgrano se convirtió en sede para el desarrollo de esta iniciativa, sino que es el resultado de un estudio previo que la postuló como el mejor lugar para el desarrollo piloto. Según las evaluaciones hechas por los especialistas de la fundación Es Vicis, Colonia Belgrano cuenta con gran potencial de crecimiento tanto social como económico. Hay industrias y fábricas y en cuanto al desarrollo social, múltiples asociaciones y actividades para sus residentes.

“A eso hay que sumar su influencia suiza (país de origen de la entidad que promueve el programa), la ubicación geográfica óptima (está a solo 160 kilómetros de Rosario y 30 de Gálvez) y el optimismo de su gente, quienes desde un inicio se mostraron muy interesados en la recepción de nuevos habitantes”, remarcó Agustina Valverde , coordinadora del proyecto. “El crecimiento económico se refleja en todo el pueblo y eso es óptimo”, remarcan ademas de que la ciudad decidió aprovechar terrenos ociosos en lugar de buscar un lucro directo para ponerlos a disposición de aquellos que quieran salir de la ciudad sin perder capacidad de desarrollo y en un marco de paz envidiable.

Es que lo que sobra en ciudades grandes aquí faltaba y entonces desde la reflexología a la construcción o el arreglo de aires y termotanques, encuentra su nicho. Desde la fundación se orienta y promueven incluso asociaciones entre familias para que el sueño se cristalice y por supuesto, colaboran con la construcción de la casa propia que en algunos casos hasta tiene huerta. Algo impensable en la ciudad.

Cada casa se construye con un protocolo de sustentabilidad con paneles solares, sistemas de ventilación cruzada y proyecciones de ampliación entre otros parámetros ya que la premisa de “economía del bien común” conduce el trabajo del programa que busca crecimiento y desarrollo pero no a cualquier precio.

“En las ciudades de Argentina, y muchas otras partes del mundo, la gente vive entre la preocupación de la inseguridad y imposibilidad de encontrar trabajo, pero al tiempo hay miles de pueblos que necesitan una inyección de población para resurgir”, explican.
Quienes se instalan, subrayan las bondades de ver a sus hijos yendo solos a la escuela y en bicicleta, la posibilidad de tardes de mate en el patio o la vereda y en resumen; tener a disposición tiempo de calidad.

Esta región, que recibió casi 40.000 inmigrantes suizos entre 1857 y 1924, ha sido durante décadas cuna de emprendedores agrícolas e industriales. Y eso es precisamente lo que se quiere recuperar.

Bienvenidos a mi Pueblo es el piloto pero la idea es replicar el modelo y algo que resalta es que todas las familias comparten la palabra feliz cuando se les pregunta cómo viven ahora en Belgrano.

Crucial resultó el compromiso del gobierno de la provincia de Santa Fe y del intendente Javier Bossio que debió afrontar críticas explicando la diferencia entre desarrollo de gestión y “regalo populista”.

Cocina infantil y hasta reparación de bicicletas son algunos de los emprendimientos que se siguen sumando y que ya cambiaron el futuro de Belgrano para siempre.