Brasil

Comenzó la era Bolsonaro

El nuevo presidente habló de educación, seguridad y economía y llamó a "establecer el orden en el país".

Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil y en su discurso habló de educación, seguridad y economía.

Para la educación prometió unas escuelas que formen personas para el mercado de trabajo y no militantes políticos. Para acabar con la violencia pidió ayuda a los parlamentarios para cambiar las leyes y garantizar inmunidad jurídica a los policías que maten a sospechosos en servicio, aunque no mencionó otra de sus propuestas estrella, facilitar la tenencia de armas. Tan sólo cuando acabó de repasar sus temas favoritos habló de las reformas estructurales que Brasil necesita para afianzar la recuperación económica. “En la economía, traeremos la marca del libre mercado y de la eficiencia. Hemos montado un equipo técnico, sin el tradicional sesgo político”.

Visiblemente emocionado, y acompañado en un Rolls Royce descapotable de su esposa Michelle Bolsonaro y uno de sus hijos, Bolsonaro, se dio un baño de masas rumbo al Palacio del Planalto, sede del gobierno, aclamado a gritos de “mito, mito” y “el capitán llegó”. Tras subir la famosa rampa diseñada por Oscar Niemeyer, el presidente saliente, Michel Temer, le colocó la banda presidencial. Allí, frente a una multitud, la nueva primera dama realizó un inaudito discurso de agradecimiento en lenguaje de signos, y Bolsonaro volvió a hablar, esta vez en un tono más acalorado: “Me coloco ante ustedes el día en que el pueblo empezó a liberarse del socialismo, de la inversión de valores, del gigantismo estatal y de lo políticamente correcto”, proclamó entre fuertes aplausos. Habló de las “nefastas ideologías” que destruyen familias y pidió colaboración a los ciudadanos de a pie para, junto a las familias, restablecer los patrones éticos y morales que transformarán Brasil.

“Vamos a establecer el orden en este país”, parecía haber zanjado el nuevo presidente, que segundos después se vino arriba ante los gritos del público y se sacó del bolsillo una bandera de Brasil: “Esta es nuestra bandera, que jamás será roja. Sólo será roja si es por nuestra sangre, para mantenerla verde y amarilla”. La referencia al rojo a la bandera es habitual entre los seguidores de Bolsonaro para referirse a la amenaza comunista que en su opinión representa el Partido de los Trabajadores (PT).

La investidura del presidente más polémico de la historia reciente de Brasil tuvo lugar bajo un esquema de seguridad sin precedentes. Más de 12.000 militares y policías en los principales escenarios de la ceremonia, el espacio aéreo de la ciudad cerrado y tiradores de élite colocados en puntos estratégicos listos para frenar cualquier ataque.