Amante de la crónica

Calle Salta: “El periodismo de Rosario demostró humanidad”

Juan Mascardi ha demostrado tener múltiples aptitudes. Se ha desarrollado como periodista, realizador audiovisual y también como docente y director de dos licenciaturas. ¿Cómo es la vida de esta mente inquieta? Aquí nos cuenta sus experiencias y los nuevos horizontes que imagina para su vida. 

Fotos Luz Nuñez Soto
Fotos Luz Nuñez Soto
Foto Luz Nuñez Soto
Foto Luz Nuñez Soto

Juan Mascardi es periodista y quizá esa sea su faceta más conocida por haber trabajado para medios como Crónica TV, La Nación y Canal 5, entre otros. Sin embargo, Juan también se ha desarrollado en otras ramas, al punto tal que actualmente es director de dos licenciaturas en la Universidad Abierta Interamericana. De amplia trayectoria mediática, hoy se dedica también a la docencia y proyecta incursionar en el mundo de la literatura. Es de perfil emprendedor, inquieto, bastante autidadacta aunque tenga título universitario y buscador ansioso de experiencias que lo enriquezcan. Una de ellas, aunque la más difícil de su carrera, ocurrió hace un año. Durante el 6 de agosto de 2013, así como varios días siguientes, le tocó ser la cara y la voz para transmitir a través de distintos medios lo que pasaba en la tragedia de calle Salta cuando, como todos recordamos, la explosión de un edificio conmocionó a todo el país. Juan reconoce haber estado como “en trance” al ver la magnitud de lo ocurrido y se nota que no exagera, por cómo relata lo vivido. Es que mientras habla demuestra tener los sentimientos a flor de piel, emocionándose al contar sus experiencias.

30D: -¿Cuándo se despertó en vos el interés por lo comunicacional?

JM: -Desde chico fui muy teleadicto. La televisión fue un medio que me cautivó desde antes que sea a color. Yo soy de Colón (Pcia. de Buenos Aires) y era de ir mucho al cine, dos o tres veces por semana. Recuerdo que en mi casa se leía mucho. Yo era más de lo audiovisual y hubo vocación temprana no sé si con el periodismo, pero sí con los medios, con la narrativa, la comunicación. Entré a los 14 años en una radio de Colón, en un programa de deportes. En los `90 llegó la tv por cable a Colón e hice un par de programas. Todo eso fue mi escuela paralela a la carrera de Comunicación Social.

30D: -¿Y cómo siguió tu carrera?

JM: -Con “Gud Mornin Colón” (documental) hubo un quiebre. Desde ahí con mis compañeros descubrimos la necesidad de contar historias hiperlocales, regionales, pensándolas para un público universal.

30D: -¿Cómo fue tu experiencia en Crónica TV?

JM: -Cuando me recibí fui a vivir a Buenos Aires y trabajé cuatro años en Crónica, que digo que es mi posgrado en periodismo. Conocí a Héctor Ricardo García que para mí es ícono de la tv, un tipo apasionado, y me tocó creo que en una época de oro de Crónica, entre el `97 y el 2000. Yo era productor. Subía las escaleras en la entrada del canal y ya sentía adrenalina, porque lo que empezamos a hacer en esa época era ganarle la primicia a la radio. Fue como una escuela de olfato periodístico. Atendíamos muchas llamadas telefónicas diariamente, y ahí uno tenía que filtrar dónde había una buena historia para contar. Me tocó trabajar en coberturas históricas: el suicidio de Yabrán y tragedia de Aeroparque, fueron las dos que más vivencié. Yo era muy chico y después de eso como que ya no sorprende nada.

30D: -¿Después de haber crecido en Colón, cómo fue vivir en Capital?

JM: -¡Me gustaba tanto! Caminaba por la calle y me emocionaba de estar ahí. Aparte Rosario, donde estudié, fue como un punto intermedio. Había ciertos códigos de urbanidad ya incorporados. No lo sufrí, pero mi papá se enfermó, y estuvo internado en Rosario, en Junín, y no aguanté más. Renuncié a Crónica, y al periodismo, porque estuve varios meses sin hacer nada, sin ganas de volver. Todo coincidió con la crisis del 2001. Volví a Rosario después del fallecimiento de mi viejo, y me dolió que el fin haya sido abrupto, pero fue una buena decisión por acompañar a mi padre.

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Fotos Luz Nuñez Soto

30D: -¿Cómo fue tu regreso a Rosario?

JM: -Trabajé en Cablevisión. Mis primeras armas como cronista de tv en la calle. Después estuve en On24, me metí en el periodismo económico que me dio mirada más emprendedora, y me dio primeras herramientas en periodismo digital. Pude cumplir un sueño cuando hice suplencias en Canal 5. Estar en la calle fue muy importante. Estuve hasta el año pasado. Ahí cubrí las inundaciones en Fisherton, escaramuzas por los saqueos, los primeros crímenes narcos…fue bastante áspero empezar a cubrir toda esa sucesión de crímenes, con un poco de confusión por sentir que estaban cambiando los códigos de la calle. El periodismo fue siempre como el garante de algunos reclamos de vecinos, amplificación de sus voces, y de repente empezamos a llegar a algunos lugares y comenzamos a encontrar un territorio más hostil y silencioso, con miedo.

30D: -También te tocó cubrir lo de Salta 2141. ¿Cómo lo viviste?

JM: -Me llaman de La Nación. Después quedé como una hora en trance. Fue durísimo. Cubrirlo fue lo más duro de mi carrera. Hablé con varios compañeros y coinciden. Cuando llegué con mi cámara, no grabé. La paradoja del  videoperiodista. No me preguntes por qué. Saqué 4 o 5 fotos. En época de estudiante vivía en Salta y Balcarce, así que vi mucha gente que eran mis vecinos. Vi una escena de posguerra. Habrá pasado hora y media en que no hice nada. No grabé, no entrevisté, no escribí; me quedé mirando hasta que una señora me cuenta que estaba en el baño y que se le cayó el techo del baño encima. Ese fue el primer testimonio. Tuvimos mucha solemnidad y respeto, el periodismo de Rosario demostró humanidad, dio buena cátedra de periodismo. Hubo respeto a los familiares de las víctimas.

30D: -¿Cómo surgió la docencia?

JM: -Mi abuela, mi vieja y mi hermana fueron maestras y yo cuando vuelvo en el 2001 (a Rosario) empecé en un secundario. Luego fui docente adscripto en Comunicación (Licenciatura) y en la UAI necesitaban un profesor. Hoy sigo siendo docente y aparte soy director de dos Licenciaturas. Desde 2007 mi trabajo principal es el rol académico, nunca me lo hubiera imaginado, porque vengo más de la producción. Me gusta el poder pensar el perfil profesional de las nuevas generaciones, en esta etapa de grandes cambios en materia comunicacional, y me da mucho orgullo el claustro docente en la universidad, todos tienen mucho recorrido, a muchos los admiro de mi época de estudiante.

30D: -¿Qué proyectás a futuro?

JM: -Un proyecto es un libro de crónicas. Al mundo editorial lo desconozco. La meta sería publicar el libro. También tengo una novela escrita, de ficción, estoy viendo si me animo o lo dejo así como introspectivo. Y este año, si va todo bien, vamos a estrenar la película “Abrazos de agua”, que es un proyecto transmedia, con los “Tiburones del Paraná”.

 

Por Juan Alejandro Lucero