EEUU bombardea Siria junto a Francia y el Reino Unido

En una demoledora operación militar, EEUU atacó en coordinación con Francia y el Reino Unido al “bárbaro y brutal” régimen de Bachar El Asad por el supuesto uso de armas químicas contra la población civil de Duma (Siria).  El bombardeo descripto como un “ataque de precisión” contra centros de producción y almacenamiento de agentes prohibidos, retumbó más allá de tierras sirias. A Rusia e Irán, Trump les hizo saber que Estados Unidos, bajo su mando, no titubea: dispara. “Están apoyando a un asesino de masas. Deben decidir de qué lado están”, sentenció.

“Nuestro objetivo es lograr una disuasión fuerte. Estamos preparados para mantener la respuesta hasta que el régimen de El Asad dejé de usar estos agentes prohibidos”, afirmó Trump.

Consciente de que el tablero sirio encierra a más de un jugador, el mandatario lanzó un mensaje a los aliados de Damasco. “A Irán y a Rusia, les pregunto: ¿qué clase de nación quiere ser asociado al asesinato masivo de hombres, mujeres y niños inocentes? Ninguna nación puede tener éxito a largo plazo promoviendo estados fallidos, tiranos brutales y dictadores asesinos. Rusia debe decidir si prosigue por la senda oscura o si va a sumarse a las naciones civilizadas como una fuerza de estabilidad y paz. Ojalá algún día podamos ir con Rusia, e incluso con Irán”, afirmó.

El ataque a Siria forma parte de una historia interminable. Trump siempre ha deseado salir de Siria. Hoy mismo, en su discurso, ha recordado que no busca la presencia permanente de EE UU en el territorio. “No nos hacemos ilusiones, no podemos purgar el mundo del mal ni actuar en todos los sitios donde hay tiranía. No hay sangre americana suficiente para lograr la paz en Oriente Próximo. Podremos ser socios y amigos, pero el destino de la región está en manos de su propia gente”, clamó.

Es un pensamiento que le acompaña desde mucho antes de alcanzar la presidencia y que sigue vivo en él. Hace solo 10 días, el 3 de abril, el presidente clamó públicamente por salir del conflicto y repatriar a los 2.000 soldados. “No sacamos nada de ello. No tenemos nada, excepto muerte y destrucción. Es horrible”, afirmó entonces. Cuatro días después, todo cambió. La población civil de la rebelde Duma, según la versión estadounidense, fue gaseada. Hubo al menos 60 muertos y cientos de heridos.