La pesadilla de la política

1199
Foto 30D

Comenzamos el 2015 con la idea de buscar un piso a la caída de la actividad económica, a la inseguridad laboral, a las dudas cambiarias pero por sobre todo esperamos medidas económicas.

Foto 30D
Foto 30D

 

Por Alejandro Bonalumi

Sí, aunque usted no lo crea (y esto no es un programa de la TV norteamericana de los 80 sino una realidad), en Argentina hace mucho que no se toman medidas económicas. Las decisiones que últimamente se conocieron tienen que ver más con lo político que con lo económico. Todas ellas -no las calificamos como buenas o malas-, son solo medidas. Pero todas buscan lograr votos, imagen y/o poder.

No creo que en un año electoral como este se tomen medidas profundamente económicas que en la mayoría de los casos van a contrapelo de las necesidades políticas. Ejemplos sobran: baja de subsidios (algunos muy mal otorgados) para equilibrar en parte el déficit, lo que debería significar suba tarifaria; mejorar el tipo de cambio para hacer más competitiva la industria y economías regionales del país (fin del dólar como ancla inflacionaria), entre otras.

Si se observa con detenimiento, existe un gran esfuerzo del Gobierno en generar un impacto psicológico en el inicio del 2015 totalmente distinto a enero 2014. En aquel momento hablábamos de aumento en los combustibles, ahora una baja de las naftas -moderada pero baja al fin- y el próximo paso será que el poder de compra del salario promedio no siga perdiendo frente a la suba de costos. Por eso Precios Cuidados, Pescado para todos, Carne para todos no son soluciones sino parches que ayudan pero no resuelven.

Hoy, de no mediar cambios significativos como un acuerdo con holdouts (cosa difícil pero no impensable por el famoso “Patria o buitre”) o un golpe de confianza (imposible con estos artistas), la economía no debería diferir de lo que vivimos durante 2014: variaciones leves en lo inflacionario (puntos más o menos, pero siempre alta), actividad estancada, consumo importante solo en fechas claves (Día de la Madre, Día del Niño o Navidad), gran voracidad fiscal en todos los niveles del Estado. La clave también será seguir de cerca el comportamiento del consumidor medio: si este decide “gastar” para defenderse de la inflación o “guardar” por temor.

A ver, trataré de explicar todo con una frase, no es fácil pero lo intentaré: No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos. (Albert Einstein)

Conclusión: No gaste en lo que genera más gasto, no se endeude a tasa variable a menos que sea muy necesario (lo ideal: préstamos subsidiados por el Estado), e invierta en usted y su familia con capacitación y mayor calificación laboral. Nadie lo hará por usted ni mejor que usted.