“Lo primero nunca va en segundo lugar”

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Foto Prensa vicegobernación

El legendario músico del rock nacional tiene 65 años y asegura tener “la misma polenta” que cuando comenzó. Comprometido como siempre, habló de la actualidad del país: “La grieta va a dejar una cicatriz que llevará mucho tiempo hasta que sane”, aseguró.

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Por Ariel “Toto” Borderi

Raúl Porchetto es uno de los fundadores del rock nacional. Editó su primer disco Cristo Rock en el 72, con su banda en ese momento, La Pesada del Rock. En los teclados estaba Charly García, que todavía no había empezado con Sui Generis. Después lo sumaría a León Gieco para armar Porsuigieco. Por sus bandas pasaron músicos como Pedro Aznar, Alejandro Lerner y GIT, entre otros. Es el primero que grabó con una computadora en el país. Hace años vive en Córdoba alejado de los flashes, cultiva su comida y tiene paneles solares para producir energía. A los 65 años le sigue cantando a la paz y está de gira.

Pasó por Rosario donde dio un concierto en el marco del programa “Todos distintos, todos iguales”, organizado por la vicegobernación de la provincia. La entrevista con 30D comenzó luego de que atendió su celular: “dame un minuto, que es la esposa de León”, dijo.

30D -¿En qué momento de tu carrera estás?

RP -¡Que buena pregunta! Creo que en un momento muy lindo porque empecé hace mucho. Me alejé en un momento por que creí que tenía que hacerlo, por el desgaste de mantener la trivialidad de hacer un disco, hacer una conferencia de prensa, hacer la gira. Volver a repetir ese ciclo me ponía árido y decidí tomar distancia sabiendo el precio que tenía esa decisión. En tiempos cada vez más mediáticos, en los que parece que si no estás no hiciste nada, no tenés carrera, no tenés trayectoria, no tuviste banda. Parece que lo único que hiciste son los discos que vendieron mucho pero también hice muchos que no vendieron tanto y me gustan igual que los otros. Hoy parece que toda la cuestión del rock argentino lo hicieron tres o cuatro tipos que están presentes y los que no estamos presentes no hicimos nada. Dentro de ese marco te diría que ¡me siento tan feliz que no te imaginás! Con la misma polenta, porque al principio de mi carrera era tan difícil como ahora. Me siento orgulloso de estar nuevamente de gira y rockeando con una banda maravillosa.

30D-¿Por qué decidiste alejarte?

RP– Porque tenía que apuntalar una cuestión familiar y porque lo primero nunca va en segundo lugar. En mí había como una aridez, eran momentos en que estaban todos mirando a ver quién llevaba más gente, a ver quién era el mejor y no quise entrar en ese juego.

30D- Pero te alejaste en un momento exitoso…

RP– Sí, pero sabía el precio que iba a pagar y casi perdí todo. Tuve que empezar prácticamente de cero, me aleje con un disco de platino y vendiendo bien. No es que no funcionaba pero estaba la presión de la grabadora para que ya hiciera algo nuevo y lo grabe ya.

30D -¿Vos estabas en el sello Emi?

RP– Sí, es un sello importante, pero los tiempos de la composición son otros, vos podes grabar dos discos en un año, o a lo mejor podes tardar años en hacer algo nuevo. Si vos te fijas en toda mi carrera yo cada dos discos cambiaba, necesitaba dos discos para desarrollar, si era fusión, o jazz rock, o pop, o rock, o baladas. Me gustó siempre ampliar mi paleta de compositor, por ejemplo poca gente sabe que yo compuse folclore. León Gieco, un amigo del alma que yo adoro, grabó “bajaste del norte”, una canción que no creen que es mía y que León le dio mas vuelo que el que yo le hubiera dado. Viéndolo desde ese lugar es un desafío, porque a veces no cumplís con las expectativas del gerente de marketing de una compañía, de los medios o del mercado. Pero mi vida va por otro lado y cuando se cruza, cuando encaja con el mercado, me parece bárbaro. Pero no lo estoy buscando.

30D -¿Estas tocando con tus hijos?

RP– Sí, uno de ellos toca el teclado y la hermana es profesora de música, pero no sale de gira.

30D -¿Y qué sentís al tocar con ellos?

RP– Es un sentimiento inimaginable para mí, nunca pensé que ocurriría, son talentosos los dos, no tocan conmigo porque son mis hijos.

30D -Hiciste dos discos que marcaron una época, Metegol y Televisión. Y en ese momento te compararon con Seru Giran…

RP– Me acuerdo que en esa época tanto la crítica, la gente, como los músicos, los eligieron por encima de Seru Giran, que era la banda del momento. Allí debutaron los GIT, que después armaron esa banda tan exitosa, pero eran mi banda por entonces. Charly Alberti venía a ver cómo grabábamos con la computadora. Fui el primero en grabar de esa forma en la Argentina.

30D– ¿Te pego la muerte de Gustavo Cerati?

RP– Muchísimo, pero él ya debe estar recorriendo alguna autopista cósmica y haciendo cosas bellas.

30D -¿Dónde estás viviendo ahora?

RP– En Córdoba, ese mi lugar. Bajo bastante a Buenos Aires porque todo se maneja desde allí, pero soy un tipo de la naturaleza, no muy urbano.

30D -¿Seguís con la cuestión espiritual?

RP– Sí, mi búsqueda tiene que ver con eso y con otras cosas. Estamos trabajando con dos médicos de Córdoba en biomedicina para enfermos terminales, que tiene que ver con frecuencias, y otras cosas. Mi vida no es solo rock and roll, aunque amo el rock and roll.

30D -¿Cambiaste tu alimentación?

RP– Sí, es muy pernicioso lo que estamos comiendo hoy y eso está muy tapado por un montón de intereses. Hablo con conocimiento de causa. Creo que hay que hacer una revisión muy importante de lo que comemos, porque sino va haber una crisis sanitaria generada por el tipo de alimentación que tenemos.

30D -¿Te gustaría estar otra vez en los primeros puestos, bajo las luces?

RP– Mirá, si se da, bárbaro. No lo busqué ni a los 20 años. Yo quería hacer un buen disco y que las canciones llegaran, si después de eso podíamos llenar estadios y ganar mucha plata, bárbaro. Cuando se dio me sirvió para mantener mi carrera. Vos vas a ver que yo tuve un perfil muy bajo post dictadura, y en eso trato siempre de ser coherente. Después que terminó la dictadura yo no me victimice, porque nadie me obligaba a luchar por lo que creía. Esto tal vez no le guste a la gente, pero yo me debo a mí, para ser integro, porque si yo soy integro conmigo, voy a poder ser integro con el otro.

30D -¿Escuchas música nueva?

RP– Todo el tiempo, compro por Spotify. Internet te da la posibilidad de escuchar todo. Me gustan John Mayer, Eric Clapton, la Negra Sosa, Raly Barrionuevo, o música clásica. Escucho todo lo que puedo.

30D -Tus letras siempre hablaron de lo social, ¿qué mirada tenés sobre el país, la grieta que parece que lo divide en dos bandos?

RP– Yo creo que esa división es un gran negocio en todo sentido y no me refiero solo a lo económico, es una estrategia muy bien estructurada, así como la guerra de Malvinas fue una estrategia para mantenerse en el poder de la dictadura. De la grieta hay que saber correrse y no entrar en ese juego perverso y dañino que va a dejar una cicatriz que va llevar mucho tiempo que sane.

30D -¿Todavía crees en un mundo mejor?

RP– Si totalmente, eso lo sostengo, tengo esa inocencia casi naif que me da fuerzas para seguir, me da inmunidad y trato de contagiarla y desde el escenario trato de ponerle esa vacuna todos.

30D -¿Creés que la democracia en Argentina dejó una deuda desde lo social?

RP– Si, totalmente: pobreza, desigualdad…hay que estar todo el tiempo generando acciones de cambio. La democracia es el único marco, es el que tiene mayor potencial, no nos tiene que ganar la mediocridad, ese es el desafío. Hace tiempo nos juntamos con Charly, con Nito y con León y decíamos: “Qué locura que pensábamos que íbamos a cambiar el mundo con el piano y la guitarra”. Vimos que no podíamos, pero dijimos que algo hicimos por cambiar, eso nos hizo sentir muy orgullosos y ahí nos abrazamos entre todos. En esa cena también barajamos la posibilidad de reunir a Porsuigieco, pero por ahora es solo un proyecto, no digo que no pueda darse en el futuro.

30D -¿Cómo te llevas con tu legado, tu influencia ha llegado a gente muy joven? Mi hijo, por ejemplo, tiene quince años escucha Porsuigieco y toca las canciones…

RP– Que esté vigente Porsuigieco a través de un chico de quince años es el mejor regalo que me podes hacer, porque me da sentido. Más allá de la polenta que creo tener, tuve problemas muy importantes de salud y eso me dejó parado dos años, bajé de peso, me sentí muy mal, y entonces pensé: ‘¿Habrá tenido sentido hacer lo que hice?’, pero cuando escucho cosas así, me dan unas ganas enormes de seguir.

30D -¿Y el futuro por dónde pasa?

RP– Está lleno de cosas, lo que existe siempre es un presente, el pasado es un presente, el hoy es un presente y el futuro será otro presente. Hoy tengo proyectos: estoy de gira con una gran banda, se están abriendo puertas, estamos trabajando en un proyecto con León y Estela de Carlotto que se llama Arte por la Paz y vamos a salir a rodar por el país. Luché mucho. A veces se cerraron puertas, seguro pensaran algunos ‘este hippie siempre con lo mismo’, pero hoy parece encajar todo y el mensaje de la paz está muy vigente. La voy a seguir peleando desde ese lugar.

30D -En la TV pasan películas viejas de rock nacional, vos apareces, ¿qué sentís al verte?

RP– Cuando veo eso lo dejo muy poquito, tampoco escucho mis discos viejos, no estoy atado al pasado, no me arrepiento de nada de lo que hice, porque todo lo hice honestamente y desde el corazón, pero vivo el presente que tiene más riqueza, no soy un tipo que vive mirando al pasado.