Murió el eterno candidato al nobel Philip Roth: Un repaso de sus mejores reflexiones

A los 85 años, el escritor estadounidense, dejó de existir. Aquí, un repaso de los pensamientos y reflexiones del autor de La Mancha Humana:

“Escribir te convierte en alguien que siempre se equivoca. La ilusión de que algún día puedes acertar es la perversidad que te hace seguir adelante”. Pastoral americana (1997).

“La sociedad norteamericana (…) no sólo sanciona las más burdas e injustas relaciones entre los hombres, sino que las fomenta. ¿Puede alguien negar eso? No. Rivalidad, competencia, envidia, celos, todo lo malo del carácter humano lo alimenta el sistema. Las posesiones, el dinero, la propiedad…Por tan corruptos criterios se miden la felicidad y el éxito”. El lamento de Portnoy (1969).

“No tengo nada que confesar. Etiquetar unos libros como los míos con los términos ‘autobiográfico’ o ‘confesional’ es falsear su naturaleza. Esas palabras constituyen otro obstáculo entre el lector y la obra, al reforzar la tentación de trivializar la narración convirtiéndola en chismorreo”. En una entrevista con Le Nouvel Observateur (1981).

“¿Es amor lo que une a todas esas parejas que conocemos, las que se toman la molestia de unirse? ¿No será más bien la debilidad? ¿No serán más bien la comodidad y la apatía y la culpa? ¿No serán más bien el agotamiento y la inercia, la pura y simple falta de redaños, muchísimo más que ese ‘amor’ que no se les cae de la boca a los consejeros matrimoniales y a los compositores de canciones, y que es el sueño de los psicoterapeutas?”.
El lamento de Portnoy (1969).

“En cualquier caso, sigue siendo cierto que de lo que se trata en la vida no es de entender bien al prójimo. Vivir consiste en malentenderlo, malentenderlo una vez y otra y muchas más, y entonces, tras una cuidadosa reflexión, malentenderlo de nuevo. Así sabemos que estamos vivos, porque nos equivocamos”. Pastoral americana (1997).

“Lo que quiero es poseer a mis lectores mientras están leyendo mi libro. De ser posible, poseerlos como no lo hacen otros escritores, y entonces dejarlos volver, tal como que eran, a un mundo en el que todos los demás actúan para cambiarlos, persuadirlos, tentarlos y controlarlos. Los mejores lectores acuden a la ficción para librarse de todo ese ruido, para que se desate en ellos la conciencia que por lo demás está condicionada y constreñida por cuanto no es ficción. Eso es algo que todo niño entusiasmado por los libros comprende enseguida, aunque no sea en absoluto una idea infantil acerca de la importancia de leer”. Entrevista que forma parte de Lecturas de mí mismo (2008).

“Tramar una existencia semi imaginaria a partir del drama real de mi vida es mi vida. Ir por ahí disfrazado. Interpretar un personaje. Fingir. La socarrona y astuta mascarada. Piense en el ventrílocuo. Su arte consiste en estar presente y ausente; es más él mismo al ser simultáneamente otro”. Entrevista con The Paris Review (1984).

“Debes estar por encima de tus sentimientos. No soy yo quien te lo exige: es la vida. De lo contrario los sentimientos te arrastrarán. Te arrastrarán al mar y nadie volverá a verte”. Indignación (2008).

“La verdad no se revela de golpe. Aunque el mundo está lleno de gente que va por ahí creyendo saberlo todo de ti o de tu vecino, en realidad lo que no se sabe carece de fondo. La verdad acerca de nosotros es interminable. Como lo son las mentiras”. La mancha humana (2000).

“Todos los talentos tienen sus límites: su naturaleza, su alcance, su fuerza; y también su final, un período, su ciclo de vida”. Entrevista con The New York Times (2018).