Arijón y Dorrego

Nuevos detenidos por secuestro extorsivo

Un joven de 27 años fue procesado por la Justicia Federal acusado de pertenecer a una banda que cometió el hecho a mitad del año pasado por el cual la familia de la víctima pagó un rescate de 100 mil pesos. 

Un joven de 27 años fue procesado por la Justicia Federal acusado de pertenecer a una banda que cometió un secuestro extorsivo a mitad del año pasado por el cual la familia de la víctima pagó un rescate de 100 mil pesos. 

El último apresado por este caso se llama Leandro Agustín Casco y reside en la zona donde se produjo el secuestro. Una patrulla de la Delegación Rosario de la Policía Federal lo detectó el 20 de diciembre por orden de la fiscalía federal 2 saliendo de su casa y lo detuvo.

El hombre recientemente acusado se suma a un primer detenido también ya procesado. Este se llama Roberto Ortiz, tiene 30 años y fue capturado en agosto pasado por la Policía de Investigaciones de Rosario (PDI). La resolución del juez federal Nº 4 Marcelo Bailaque contra Ortiz fue confirmada por la Cámara Federal de Apelaciones con el voto de los camaristas Fernando Barbará, Sebastián Gallino y Aníbal Pineda.

El hecho fue cometido por un grupo que demostró escasas destrezas en delitos de este tipo. Los descuidos que cometieron sembraron indicios que posibilitaron las capturas. El auto con el que redujeron a la víctima era de la madre de uno de los que ahora están acusados. Y además en uno de los llamados extorsivos, según fuentes de la causa judicial, uno de los secuestradores le dijo al padrastro de la víctima. “Pagales mejor a los empleados”. Luego se estableció que trabajaban en el mismo depósito.

El secuestro investigado se produjo el 6 de julio del año pasado a la tarde cuando un hombre joven, M.A.G, fue abordado mientras salía con su auto de un depósito de alimentos ubicado en inmediaciones de Arijón y Dorrego. El vehículo de la víctima quedó en el lugar con las luces encendidas y con la llave colocada en el interior. Al cautivo lo inmovilizaron con un golpe en la cabeza y lo llevaron hacia otro lugar.

Una hora después de que el joven fuera retenido, pasadas las 19 de ese día, se produjo el primer llamado a la familia de la víctima. Los secuestradores hicieron saber que tenían al muchacho y que lo matarían si no les entregaban dos millones de pesos. La familia sostuvo no disponer de semejante suma pero que entregarían lo que alcanzaran a reunir.

Finalmente los captores aceptaron 100 mil pesos. Siguiendo instrucciones de los delincuentes los familiares del cautivo dejaron un bolso en inmediaciones de Avellaneda y Battle y Ordoñez, cerca de las vías del ferrocarril. Una vez que recogieron el dinero el joven fue liberado y pudo llegar a la casa de un familiar. Tenía un traumatismo de cráneo producto del golpe recibido.

Para llegar a las detenciones fue clave la detección del auto con que abordaron a la víctima. El primer detenido, Roberto Ortiz, era el dueño del vehículo. En su descargo, al ser detenido, presentó una coartada que los jueces consideraron una falacia. Argumentó que él no había intervenido en el secuestro sino que solo había prestado su auto a Casco y a un tal Checho. Adujo que lo hizo porque él era consumidor de drogas y que los nombrados eran sus proveedores. Y que él se los prestó porque les dijeron que iban a salir con unas chicas. Ortiz dijo que se enteró con posterioridad que habían usado su vehículo para concretar el secuestro razón por la cual lo vendió. Tanto Bailaque como los camaristas no dieron ningún crédito a esta versión.