44 años del fallecimiento

Perón, la permanencia indiscutible

Un repaso sobre las 20 verdades que consolidaron la doctrina del movimiento justicialista.

Hace exactamente 44 años, el 1º de julio de 1974 falleció el presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, el líder político más importante de la historia argentina moderna. Amado por el pueblo, el tres veces presidente dejó de existir a las 13.15 en su habitación de la Quinta de Olivos, afectado por una aguda dolencia cardíaca.

De esta manera, comenzó a gestarse el mito del fundador del Partido Justicialista, profundamente arraigado en los corazones de los sectores más humildes de la sociedad argentina.

Con 78 años, y apenas ocho meses después de comenzar su tercer período presidencial tras su proscripción luego del infame y sangriento derrocamiento que sufrió en 1955, Perón murió cuando intentaba esbozar un plan económico y social similar al que había implementado en su experiencia anterior.

Las Veinte Verdades Peronistas fueron pronunciadas el 17 de octubre del 1950 para dejar un concepto claro sobre los objetivos y la base idealista y filosófica del Movimiento Peronista: La verdadera Democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo.

El Peronismo es esencialmente popular. Todo circulo político es antipopular y, por lo tanto, no peronista.

El peronista trabaja para el Movimiento. El que, en su nombre, sirve a un círculo o a un caudillo, lo es sólo de nombre.

No existe para el Peronismo más que una sola clase de personas: los que trabajan.

En la nueva Argentina de Perón, el trabajo es un derecho que crea la dignidad del Hombre y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.

Para un peronista de bien, no puede haber nada mejor que otro peronista.

Ningún peronista debe sentirse más de lo que es ni menos de lo que debe ser. Cuando un peronista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca.

En la acción política, la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la Patria, después el Movimiento y luego los Hombres.

La política no es para nosotros un fin, sino sólo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional.

Los dos brazos del Peronismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos, damos al pueblo un abrazo de justicia y amor.

El Peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes, pero no mártires.

En la nueva Argentina, los únicos privilegiados son los niños.

Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso, el Peronismo tiene una doctrina política, económica y social: el Justicialismo.

El Justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista.

Como doctrina política, el Justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad.

Como doctrina económica, el Justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social.

Como doctrina social, el Justicialismo realiza la justicia social, que da a cada persona su derecho en función social.

Queremos una Argentina socialmente “Justa”, económicamente “Libre” y políticamente “Soberana”.

Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.

En esta tierra, lo mejor que tenemos, es el pueblo.