Un taxista jubilado fue víctima fatal de un robo a su casa

Tenía 75 años. Fue atacado entre las 19 y las 21.30 del jueves dentro de su vivienda con una botella de vidrio y un arma blanca.

Los datos sobre el hecho y la mecánica se circunscribieron entonces a lo aportado oficialmente por el Ministerio Público de la Acusación (MPA) y fuentes policiales. De acuerdo a las evidencias, las heridas en el cuerpo y los rastros en la escena del crimen, la muerte de Prieto se inscribe en un homicidio en ocasión de robo, tal vez la cara más dramática de la inseguridad que eleva la preocupación de la población.

Según se pudo saber, la nuera y el hijo de Héctor se preocuparon la noche del jueves cuando se hizo la hora de la cena y no llegaba, como era su costumbre. Entonces decidieron acercarse hasta la vivienda, donde se encontraron con el horrible cuadro y llamaron al 911.

Sin bien resta confirmar la causa de muerte con los resultados definitivos de la autopsia, a simple vista Héctor tenía un golpe en el cuero cabelludo, al parecer producido con una botella de vidrio, y otra herida de arma blanca en el abdomen.

La vivienda estaba toda revuelta y luego los familiares de la víctima confirmaron que faltaba un viejo televisor. La última vez que los vecinos vieron a Héctor en la cuadra fue cerca de las 19.00, con lo cual se presume que el ataque mortal ocurrió entre esa hora y momentos antes de las 21.30.

Luego de que la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) y el Gabinete Criminalístico realizara su trabajo y se retiraron con los patrulleros junto a la mortera que trasladó el cuerpo, en la esquina de Esquiú y Teniente Agnetta se desató un tremendo tiroteo.

“Nos tuvimos que tirar al piso y a la una única mujer policía que quedó de custodia se le trabó el arma, ni le funcionaba el teléfono para solicitar apoyo. Es tremendo, acá estamos rodeados, todo el mundo sabe quiénes son pero nadie habla por miedo, y es lógico, pero nunca se termina. Es indignante lo que pasa”, estalló una testigo ocasional del incidente.

Ese silencio al que hacía referencia la persona fue y es una de las cuestiones con las que tropezaron los investigadores a la hora de obtener datos o testigos. Según la policía, todos los vecinos entrevistados dijeron no escuchar ni ver nada de lo ocurrido. Para peor, en la zona no se advierten cámaras de seguridad, al menos públicas.

Por otros indicios que se advierten en la cotidianeidad de la zona, no es descabellado pensar que él o los homicidas hayan desplegado una precaria inteligencia sobre la casa de Héctor para asegurarse que era un blanco vulnerable.