Victoria Lovell presentó su libro de poesías “Olvidante”

Victoria Lovell, poeta rosarina, fina, punzante, austera, profundísima, advierte la figura del Olvidante y la describe entre sombras, la tantea animándose a “Sembrar con sal lo pronunciado, gestos de pasiones equívocas, sembrar con sal sueños ajenos donde posamos desnudos y sin permiso

Este pequeño libro es enorme. Su Olvidante es “oro ido en lo ido”. Y nos interpela, nos habita, nos recorre, está en nuestras venas y en cada uno de nuestros recuerdos, en cada uno de nuestros olvidos. “Conoce la hipocresía del suvenir, ronronea sílabas, espejismos, ignora resabios de idolatría, ya no se olvida el olvidante.

Victoria Lovell es poeta y profesora en letras, coordinadora de talleres literarios dependientes de la Secretaría de Cultura y Educación. Publicó los libros de poesía De cobre y barro (1981), Máscaras de familia (1991), Jardines cerrados al público (1999), Desde el hastío (2007) y Los Noctiluca (2012). Su obra fue incluida en numerosas antologías, entre ellas, Antología Oral de la Poesía Argentina (1996), Un siglo de Literatura Santafesina (1998), Antología Literaria Santafesina(para adolescentes y jóvenes– 1999), Retrato de poetas (1999), La Literatura de Rosario, Historias de Nuestra Región, Fascículo Diario ´La Capital´ (2000), Voces de Poetas CD(2000), Anthology of Argentinian Poetry, Poetry Ireland Review ( 2002), Las cuarenta, Poetas santafesinas 1922-1981 (2008) y Antología de poesía Argentina- Venezuela (2009). Fue coeditora del sello Papeles de Boulevard (2007-2016). Olvidante, es el primer libro publicado en conjunto entre Ediciones Lamás Médula y Grupo Editorial Sur.

¿Qué es el olvidante y por qué elegís crear este neologismo, es una conjunción entre quienes quieren que se olvide y los que olvidan por decisión propia?

El Olvidante se reveló en una conversación entre amigos, en un momento muy particular porque yo debía presentar el último libro de Fabricio Simeoni, Poética del accidente, editado por nuestra editorial Papeles de Boulevard y Fabricio había muerto un mes antes. Entonces, para sorpresa del grupo dije: soy olvidante y otro me respondió: te lo robo y le contesté veremos quién lo escribe primero.

¿Cuáles son las particularidades de este nuevo trabajo y qué relación encontrás con otras obras tuyas como Los Noctiluca?

Tanto en Los Noctiluca como en Olvidante se entretejen diálogos o monólogos entre los que participan de la escena y los ausentes. En Noctiluca operó la memoria de relatos y anécdotas que variaban de acuerdo a quién las contase y se reinventaban todos los años torno a una casa, Noctiluca, que existe en Piriápolis, Uruguay y fue edificada por mi abuelo a quien no conocí: es la casa de veraneo de cinco generaciones. En cambio, Olvidante es a la vez, el personaje y la condición del sujeto que conscientemente decide olvidar. Hay un desplazamiento constante por diferentes geografías y tiempos. Hay un querer despojarse de su propia historia, un intento de regreso hacia el nosotros que sabe perdido. El abandono del abandono en sus múltiples significaciones. En este libro utilicé como contrapunto del discurso del Olvidante una serie de citaciones de autores que permitían repensar y densificar la problemática. Una de las citas, la de María Negroni hace un bis, como eco porque en la duplicación hay una verdad. Pensé que podría leerse como fe de erratas y que hubiera sido más conveniente cambiar la tipografía pero funcionaría como un subrayado y dejé que cada lector lo leyera como quisiera.